Más alla
Más alla —Eso ya lo verá usted. Por estimarlo como lo estimo, voy a ser infiel a Mechita. Acérquese más y escuche.
Y con la sorpresa del caso, se me confÃa el secreto de cierto aviso que debe aparecer en un diario, a fin de que yo tome las medidas que crea más convenientes.
ELLA
Ya está. Éxito completo. He recibido ocho respuestas, ocho espirituales cartas en papel de esquela. Tres tienen monograma, y cuatro comienzan como las nuestras, por la última página.
¡Pero qué cartas! ¡Dios mÃo! Si yo hubiera nacido hombre y poeta, creo que no hubiera tenido la finura de ellos.
¿Ello? Todos no. Siete cartas son iguales, pero la última es un enigma. Primero de todo, escrita en una vulgar hoja de block. Segundo, da la impresión más acabada de que su autor no tiene idea de lo que es una correspondencia literaria: «… en la medida de mis fuerzas, me desempeñaré gustoso, tratando de halagar a usted…».
¡Qué estilo! Tratando de halagarme… Su autor tiene vocación de artista, pues cree serlo; pero nada más, el pobrecito…
He dejado pasar diez dÃas sin contestar a ninguna. Véase por qué: