Más alla
Más alla —Toda la historia es lo que deseamos oÃr, señora —solicitó aquél—. Entera, y con todos los detalles.
—¡Ah! Los detalles… —murmuró aún la enferma, retirando las manos del rostro; y mientras cabeceaba lentamente—: SÃ, los detalles… Uno por uno los recuerdo… Y aunque debiera vivir mil años…
Bruscamente llevose de nuevo las manos a los ojos y las mantuvo allÃ, oprimidas con fuerza, como si tras ese velo tratara de concentrar y echar de una vez por todas el alucinante tumulto de sus recuerdos.
Un instante después las manos caÃan, y con semblante extenuado, pero calmo, comenzó:
—Haré lo que usted desea, doctor. Hace un mes…
Suavemente el médico observó:
—Desde el principio, señora…