Pasado amor
Pasado amor DÃa a dÃa veÃa Morán avanzar a su amada en la senda de la independencia y de la voluntad. Algo habÃa contribuido a ello: los IñÃguez, vista la inutilidad de su obra, habÃan devuelto su amistad a los Ekdal. Morán puso a Inés en antecedentes de ciertos números y palabras cabalÃsticas que enunciados como al descuido delante de Magdalena, advertÃan a ésta de la complicidad de su interlocutor; y gracias a ellos la joven tuvo ocasión de ponerse bellamente pálida, la tarde en que Inés, hablando de su marido, contó ante los IñÃguez que habÃa encontrado «veinticuatro» huevos de tal cual culebra…
Magdalena, casi espantada, fijó sus ojos en Inés, y ésta le hizo una imperceptible guiñada.
Cuando Inés concluÃa de informar a Morán del gran ánimo que demostraba ahora su novia:
—¡Inés: esta vez Magdalena es mÃa! —dijo Morán entusiasmado.
—Es suya —respondió la joven—, pero debe tenerla.
—La tendré.