Pasado amor
Pasado amor —No, no alcancé hasta allá. ¿Mucho yuyo?
—Barbaridad, señor… Pura capuera. No se ve una sola mata de yerba.
—También arreglaremos eso.
Y cuando llegaba al césped, sacándose ya la camisa empapada:
—¡Ah!, me olvidaba —exclamó Aureliana—. Estuvo don Salvador a verlo, hace un momento.
—¿Quién? —Se detuvo Morán, cogido de improviso.
—Don Salvador IñÃguez. No quiso bajar… Dijo que mañana o pasado volverÃa.
Morán se encogió de hombros y prosiguió quitándose la camisa.
No habÃa pensado en ello. DeberÃa reanudar las relaciones a las que poco o mucho se habÃa sentido ligado dos años continuos. Para él, esos dos años contaban dos siglos; para sus conocidos, en el ambiente sin variaciones del paÃs, no habÃan transcurrido siquiera. Y se resignó.