Pasado amor
Pasado amor —Iré —dijo Morán, después de un momento. Y tras otra pausa:
—Hubiera deseado pasar un tiempo sin ver a nadie… Iré sin falta. ¿Cenan siempre tarde?
—SÃ; pero a cualquier hora que vaya, dará un gran placer a mamá y las chicas. A demain, entonces, Morán.
—Hasta mañana —respondió Morán, subiendo a paso lento el cerro con el machete cruzado a la espalda.
El recuerdo de la señora de IñÃguez le era apenas grato a Morán. HabÃala sentido inmediata a sÃ, y sin tener con ella mayor intimidad, en los momentos más duros de su existencia, cuando la madre de Salvador asistió, cuidó y veló la agonÃa de un dÃa entero de su mujer.
Morán no recordaba gran cosa de ese dÃa. HabÃa pasado las horas finales sentado en el suelo contra un árbol, a la vista del sol y los eternos aspectos iluminados de siempre, pero con el alma en un mundo de atroz pesadilla.
La señora de IñÃguez habÃa dispuesto de la casa y del cuerpo para velarlo. Morán sólo recordaba en concreto que habÃa respondido No al pedido de la señora de que se colocara un crucifijo sobre el cadáver.