Pasado amor
Pasado amor —Iré —respondió Morán. Y a Alicia—: ¿Y usted, quiere que vaya?
La chica, de perfil a Morán y con la expresión muy dura en ese instante, pues se sentÃa observada, se volvió a él, y diluyéndose de dulzura en su sonrisa, respondió mirándolo: —Yo, no…
La neblina era muy fuerte y helada. Morán se retiró momentos después, y a cien metros fue alcanzado por Salvador, apresurando ambos el paso, pues el frÃo mordÃa las orejas.
—Ya lo hemos visto con Alicia —dijo Salvador—. Esta noche estaba desconocida.
—Creo que es muy orgullosa —observó Morán.
—Imposible, a veces. Patea como una mula.
Morán sonrió dentro del cuello alzado de su capote; Salvador debÃa de haber sentido sus efectos…
Cambiaron de tema, y un rato después Morán continuaba solo hacia su casa, muy excitado aún con el recuerdo de Alicia.