Pasado amor
Pasado amor —¡Oh, Halvard! —dijo—. No cometo nada malo… Y porque quiera bien a Magdalena no voy a cegarme respecto de los otros. Y después, bastante se han reÃdo de mà porque no dejo los zapatos en el barro, como ellas… Doce farolitos de a treinta centavos cada uno, Morán. Yo pienso divertirme en grande.
—¿Muchos comensales? —preguntó Morán.
—¡Y todos los que nos vemos allÃ! Y algunos más de Guazatumba, para deslumbrarlos…
—Los muchachos no quedarán contentos de tales gastos estériles…
—Asà lo espero —concluyó Inés contenta, cogiéndose del hombro de su marido para saltar un charco.