Pasado amor
Pasado amor Morán echó una larga mirada a todo, con un semblante de apariencia impasible. Aureliana, en la puerta y con el llavero en la mano, se mantenía inmóvil, haciendo señas a las chicas para que no hicieran ruido. Pero su patrón acababa de decirle que tampoco tomaría mate, y salió seguida por el tropel de sus chicos descalzos.