Pasado amor
Pasado amor Magdalena había estado hablando con alguien: eso no podía ocultarse. ¿Pero con quién? Pablo lo ignoraba. Si Morán no era claramente reconocido, podría suponerse que Magdalena hablaba con otro, un peón tal vez. Y ante tal sacrilegio, Morán se entregó. Continuó costeando el bosque, seguido siempre a igual distancia por Pablo, a la espera ambos de un relámpago más sostenido que permitiera el reconocimiento —como así pasó. Pablo se detuvo, y Morán, tranquilo ya, entró en el monte.