Fedra

Fedra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

HIPÓLITO.— ¿Qué osas decir, amigo? ¿Tú, que conoces mi corazón desde su primer latido, puedes pedir la retractación vergonzosa de los sentimientos de corazón tan fiero y desdeñoso? Era poco que una madre amazona me hiciera mamar con su leche este orgullo que te maravilla; llegado a más madura edad, yo mismo me aplaudí al conocerme. Tú, unido a mí con sincero fervor, me contabas entonces la historia de mi padre, Sabes cómo mi alma, pendiente de tu voz se encendía con el relato de sus nobles hazañas, cuando me pintabas al intrépido héroe mientras consolaba a los mortales de la ausencia de Alcides, ahogados los monstruos y castigados los bandidos, Procusto, Cerción, y Escirrón y Sinnis, y los esparcidos huesos del gigante de Epidauro, y Creta humeante de la sangre del Minotauro. Pero cuando tú relatabas hechos menos gloriosos, su amor ofrecido y recibido en cien sitios; Helena arrebatada a sus parientes de Esparta; Salamina, testigo de los llantos de Peribea; y tantas otras cuyos nombres han sido olvidados, almas por demás crédulas que engañó su ardor: Ariadna que cuenta sus agravios a las rocas, Fedra por fin, raptada bajo mejores auspicios; tú sabes que, escuchándote a mi pesar te rogaba a menudo que abreviaras tu relato. Hubiera sido feliz si consiguiera borrar de mi mente esa indigna mitad de tan bella historia. ¿Y yo mismo, a mi vez, me veré ligado? ¿Y hasta aquí me habrían humillado los Dioses? Tanto más despreciable ya con mis cobardes suspiros, cuanto que una larga serie de hazañas excusa a Teseo, mientras que hasta hoy ningún monstruo fue domado por mí que me otorgara el derecho de caer como él. ¿Y aun cuando mi orgullo alcanzara a endulzarse, hubiera debido yo escoger a Aricia como su vencedora? ¿No recordarán ya mis extraviados sentidos el obstáculo eterno que nos separa? Mi padre la repudia, y por leyes severas prohíbe dar sobrinos a sus hermanos: teme un retoño de su tallo culpable; quiere sepultar sus nombres con la hermana, quiere que sumisa a su tutela hasta la tumba, jamás se enciendan para ella los fuegos de himeneo. ¿Debo yo apoyar sus derechos contra un padre irritado? ¿Daré tal ejemplo de temeridad? Y mi juventud, embarcada en un loco amor…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker