Fedra

Fedra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

FEDRA.— Mi mal viene de más lejos. Apenas me hube entregado al hijo de Egeo bajo la ley del matrimonio, y cuando mi reposo y mi dicha parecían haberse consolidado, Atenas me mostró mi soberbio enemigo; lo conocí, me sonrojé, palidecí al mirarlo; la turbación se apoderó de mi alma extraviada; mis ojos no veían ya, no podía hablar; sentí arder y helarse todo mi cuerpo; y reconocí a Venus y sus llamas temibles, inevitables tormentos de una sangre por ella perseguida. Creí apartarlos con mis votos asiduos; le edifiqué un templo y procuré ornarlo; yo misma, rodeada de víctimas a toda hora, buscaba en sus entrañas mi extraviada razón. ¡Impotentes remedios para un amor incurable! Inútilmente mis manos quemaban el incienso sobre las aras, cuando mi boca imploraba el nombre de la Diosa, yo adoraba a Hipólito; y viéndolo sin cesar incluso al pie de los altares que alimentaba, todo lo ofrecía a ese dios a quien ni siquiera osaba nombrar lo evitaba en todas partes. ¡Oh colmo de desgracia! Mis ojos volvían a encontrarlo en los rasgos de su padre. Por fin quise rebelarme contra mí misma; animé mi corazón a perseguirlo. Para desterrar a mi enemigo idolatrado fingí los enojos de una madrastra injusta: apuré su destierro, y mis eternos clamores lo arrancaron del seno y de los brazos paternales. Respiré, Enona; y desde el día de su ausencia, mis horas, menos agitadas, transcurrieron inocentes. Sumisa a mi esposo, y ocultando mis tristezas, cuidé los frutos de su fatal enlace. ¡Vanas precauciones! ¡Cruel destino! Conducida a Trecene por mi propio esposo, volví a ver al enemigo a quien habla alejado: mi herida demasiado viva sangró inmediatamente. Y ya no es un ardor escondido en mis venas: es Venus toda, íntegramente adherida a su presa. He concebido un justo terror por mi crimen; odié la vida y me horrorizó mi pasión. Muriendo quería resguardar mi honor y ocultara la luz, pasión tan negra; no he podido resistir tus lágrimas, tu asedio; lo he confesado todo; y no me arrepiento de ello, siempre que respetando la proximidad de mi muerte no me aflijas más con injustos reproches, y que tu socorro deje de invocar un resto de calor pronto ya a extinguirse.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker