Fedra
Fedra TESEO.— Señora, la fortuna cesa de oponerse a mis ansias; y pone en vuestros brazos…
FEDRA.— Detenéos, Teseo, y no profanéis tan amables transportes. Yo no merezco ya esa diligencia. Habéis sido ofendido. La celosa fortuna no quiso perdonar a vuestra esposa durante vuestra ausencia. Indigna de agradaros y de aproximarme a vos no debo pensar en adelante más que en esconderme.
