La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Ha dicho acertadamente un autor: «Nunca está el cuerpo más vivo que cuando muerto.» Y ha dicho otro autor: «La muerte no es más que un aspecto de la vida, y la destrucción de una forma material es el preludio de la construcción de otra.»
Así vemos que el silogismo de los materialistas carece de premisa mayor y por tanto ha de ser forzosamente falsa la conclusión de todo razonamiento en él fundado.
Pero ni los ocultistas expertos ni nadie que esté algún tanto espiritualizado tomarían en serio el argumento de los materialistas, aunque fuera cien veces más lógico.
Porque han educido y actualizado sus superiores facultades psíquicas y espirituales que les dan a conocer que el alma no perece cuando se disgrega el cuerpo.
Cuando el individuo es capaz de desprenderse temporáneamente de su cuerpo físico y actuar efectivamente en los planos ultraterrenos, le parece fútil y absurda toda discusión especulativa sobre la vida después de la muerte.
Si un individuo que no ha llegado todavía a la etapa de desenvolvimiento psíquico y espiritual en que se tiene prueba sensorial de la supervivencia del alma, demanda una prueba de ella, digámosle que en vez de fijar su mirada mental en el exterior la enfoque en su interior y allí hallará la prueba deseada.