Alas de ónix (EmpÃreo 3)
Alas de ónix (EmpÃreo 3) —No sabÃa que tenÃa una cita. —Violet cerró la puerta detrás de ella y cruzó los brazos—. ¿Vas a decirme qué está pasando, o voy a tener que adivinar?
Xaden levantó la cabeza y la miró. Sus ojos estaban rodeados por cÃrculos oscuros, y aunque intentaba mantener su expresión neutral, habÃa una chispa en su mirada que traicionaba sus pensamientos.
—No es tan simple, Violet.
—Nunca lo es contigo. —Violet avanzó un paso, su voz subiendo de tono—. Estoy cansada de las medias verdades y los silencios. Estás jugando con fuego, y todos lo sabemos. Pero lo que no sé es por qué.
Él la observó en silencio durante un momento que se sintió eterno. Finalmente, sacó algo de su bolsillo y lo colocó sobre la mesa. Era un pequeño fragmento de ónix, el mismo que habÃa visto en la tormenta.
—Esto —dijo él, señalándolo—. Esto es lo que está en juego.
Violet lo miró, su corazón latiendo con fuerza. El fragmento brillaba débilmente, pero la energÃa que emanaba de él era inconfundible. Oscura, intensa, peligrosa.
—¿Qué es? —preguntó en un susurro.
—Una llave —respondió Xaden, su voz baja pero cargada de gravedad—. A un poder que podrÃa cambiarlo todo.