Alas de sangre (Empíreo 1)
Alas de sangre (Empíreo 1) —No necesito tus advertencias, humana —replicó Tairn, girando en el aire con una precisión que hizo que Violet casi perdiera el equilibrio.
El combate fue brutal. Violet apenas tuvo tiempo de pensar mientras Tairn esquivaba ataques y lanzaba los suyos. Pero entonces, algo cambió. El dragón enemigo giró repentinamente, atrapándolos en un movimiento que dejó a Tairn vulnerable. Violet sintió el miedo apoderarse de ella, pero no permitió que la paralizara.
—¡Ahora! —gritó, alzando la lanza que llevaba en su espalda y lanzándola con todas sus fuerzas.
El arma atravesó el costado del dragón enemigo, que rugió de dolor antes de caer en picado. Violet apenas podía creer lo que había hecho. Pero no había tiempo para celebraciones. Otro dragón se acercaba, y esta vez, sus intenciones eran claras.
—Prepárate, Violet —dijo Tairn, su tono cargado de gravedad—. Este será nuestro verdadero desafío.
El enemigo era más grande, más rápido. Sus ataques eran precisos, casi mortales. Pero Violet se negó a rendirse. Se inclinó hacia adelante, confiando en Tairn como nunca antes.
—Confío en ti —dijo, y esas palabras parecieron encender algo en el dragón.