Poemas a la noche
Poemas a la noche Alguna voz gritó que ya debía heder
(pues hacía cuatro días desde la sepultura),
pero Él se erguía tenso, abordado por todas
aquellas prevenciones que crecían en su adentro,
y lenta, lentamente alzó su mano
(nunca se alzó una mano
jamás tan lentamente como aquélla)
hasta que allí se vio, reluciendo en el aire.
Entonces se contrajo casi igual a una garra:
porque tenía miedo de que todos los muertos regresaran
a través de la tumba vaciada donde ahora,
semejante a una larva, una cosa
se contraía en su lecho riguroso. - -
Sin embargo allí estaba más tarde:
encorvado a la plena luz del día.
Y pudo verse cómo la vaga vida, la inexacta vida
de nuevo lo aceptaba allá en su seno.
Ronda, enero de 1913