Poemas a la noche
Poemas a la noche cómo toma el camino y el sol va bronceándolo,
cómo sabe con una pedrada muy medida
reunir a su rebaño cuando éste se dispersa,
lento el paso, no leve, y el cuerpo pensativo
pero de pose espléndida.
Todavía algún dios secretamente podría deslizarse
dentro de esta figura y no sería menor.
Unas veces reposa, otras camina, como la luz del día,
y la sombra de nubes lo atraviesa:
se diría que el espacio
estuviera pensando lentamente ideas para él.
Haced de él quien queráis.
Como la vacilante luz nocturna
adentro del visillo de la lámpara,
yo reparo mi ser en su interior.
Un fulgor va aquietándose.
Hallaría así la muerte
menos confusamente su camino.
Ronda, enero de 1913