Poemas a la noche
Poemas a la noche hasta erguirse y entrar en la tormenta.
Y si quieres soltarlo en el fondo
del sordo mar, en medio de las conchas,
quién sabe si no habrÃa de venir
estirándose desde su boca en forma
de tubo un animal
que intentará tocarte con sus brillos
y llevarte con él y dormir a tu lado.
Déjalo solamente encontrar un lugar
para que no esté asà en cualquier parte,
en el espacio que apenas tus estrellas
pueden satisfacer.
Contempla cómo cae en el espacio.
Tú no has de sujetarlo en tu mano dÃa y noche
igual que el corazón de un animal.
¡Ay si pudiese sólo estar dentro un instante!
En el más miserable cobertizo
tú pudiste perder los corazones
de tus santos; allà ellos florecieron
y te dieron su fruto.
Oh tú disipador inconcebible y libre,
tú pasas con un salto de largo junto a mÃ.
¡Tú ciervo iluminado, inveterada
criatura de cien brazos!
La cornamenta arrojas siempre de tu cabeza