Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se escuchó rumor a la puerta, sonaron las seis de la mañana y don José de Mallades se estremeció. La puerta se abrió y penetraron por ella carceleros y verdugos llevando la siniestra silla que debía servir para el suplicio.

Don José se levantó horriblemente pálido, pero sereno y se sentó en la silla.

—No olvidéis mis encargos —dijo al sacerdote.

—No, morid tranquilo —contestó el padre.

Los verdugos pasaron una cuerda alrededor del cuello de don José, que al sentirla tembló, exclamando:

—Cuerpo, ¿por qué tiemblas?

Con el silencio más pavoroso los verdugos hicieron sus preparativos.

El sacerdote entregó a don José un crucifijo, que el desgraciado joven llevó a sus labios con devoción.

De repente se oyó crujir algo, y una espantosa convulsión agitó a don José.

—Jesús te acompañe —gritó el sacerdote…

Todo había terminado, y el gallardo don José de Mallades, no era ya sino un cadáver.

El sacerdote recogió el crucifijo que aún tenía entre sus manos y le cerró los ojos, y le quitó una cadena con un relicario que tenía en el cuello.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker