Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Aquí —dijo el rey— ocultos en la sombra de este muro podremos ver quién entra: ¿no te parece duque?

—Sí, señor —contestó el duque, y pensó luego— de fijo que no verá S. M. entrar a nadie porque el que debiera entrar está a su lado y no lo hará.

Pasó así algún tiempo; ya las doce habían sonado y nadie aparecía por la calle.

El rey se impacientaba y decía:

—¿Si será éste un engaño?

—Puede suceder, señor —contestaba el duque, agregando en su interior— es seguro que nadie vendrá.

De repente, en medio del silencio se escuchó el ruido de los pasos de un hombre que avanzaba con precipitación.

—Allí viene —dijo el rey.

—No lo crea V. M. —contestó el duque seguro como lo estaba de que nadie vendría.

El eco de aquellos pasos se escuchó más y más cerca y por fin un hombre embozado hasta los ojos, a lo que podía descubrirse a la escasa claridad de las estrellas, se detuvo delante de la casa de doña Inés y llamó con mucha precaución.

—Tenía yo razón —dijo el rey conteniéndose apenas.

—En efecto —contestó el duque limpiándose los ojos porque creía estar soñando.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker