Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Fray Ángelo comenzó a separar la ropa hasta abrir el tablero movible de la alacena.

—Ya puede entrar vuestra merced —dijo.

—Ahora… nada más voy a tomar una vasija que olvidé en la puerta.

—Pero es una imprudencia abrir la puerta cuando está descubierta esa entrada… —dijo fray Ángelo tratando de impedir al médico que abriera.

—No tengáis cuidado, todo está previsto —contestó el médico lanzándose a la puerta y abriendo violentamente.

En el momento la celda se llenó de soldados: fray Ángelo retrocedió espantado, miró al médico que hablaba con don Antonio de Toledo, y comprendiendo que aquel infame le había vendido, exclamó sin poder contenerse:

—Miserable, Dios te castigará terriblemente.

—Llevad preso a ese fraile —dijo don Antonio.

Dos soldados llevaron a fray Ángelo que no opuso la menor resistencia.

—Ahora por allí —dijo el denunciante mostrando la entrada.

Unos soldados penetraron al escondite de Valenzuela y pocos momentos después volvieron a salir con él.

Don Fernando estaba incapaz de conocer su situación: se dejó prender sin manifestar extrañeza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker