Las dos emparedadas
Las dos emparedadas En que se lleva al lector a que conozca una casa en México, en el barrio de Tlaltelolco, en el mes de mayo de 1683
Era la noche de uno de los últimos días del mes de mayo. Negras y tempestuosas nubes se agrupaban en el horizonte, y el cielo encapotado no mostraba ni una sola de sus estrellas.
Soplaba el ambiente húmedo como precursor de la tormenta, y los relámpagos se sucedían sin intermisión, reflejándose en las tranquilas aguas de Chalco y de Texcoco.
El trueno se repetía en los montes de Río Frío y en las cañadas del Popocatépetl y el Iztatzíhuatl, y se alejaba hasta morir en las faldas de Ajusco y de la serranía de las Cruces.
Al norte de la ciudad de México, por el antiguo barrio de Tlaltelolco, y separada de todos los demás edificios, se levantaba una pequeña casa en medio de un campo sin vegetación, sembrado de escombros y cruzado por zanjas y por canales casi secos de diversa profundidad.
Aquella casa debía haber sido en otros tiempos una gran casa, pero abandonada seguramente por sus propietarios durante muchos años, se había ido destruyendo hasta haber quedado casi inhabitable.