Las dos emparedadas
Las dos emparedadas del polo que me mira en este puerto.
Mas mi aquesto me turba,
porque el noble, a despecho
de villanas injurias,
no se deja vencer de lo grosero.
¿Quién se pudo librar
de las manos del tiempo?
Ejemplos tuve muchos
y para muchos serviré de ejemplo.
¡De todo cuanto pude
qué poco agora puedo!
que se deshace fácil
poder fundado en el poder ajeno.
Si escándalo juzgaron
mis lúcidos empleos
apagadas mis luces
hoy estudian en mà los escarmientos.
Pero nada aprovecha
a la ambición, pues vemos
que en las ruinas mesmas
al corazón levantan más soberbio.
Pirámides de Egipto,
del LÃbano los cedros,
los unos y los otros
cenizas y ruinas perecieron.
La inconstante fortuna
en no ser fija ha puesto