Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Obrad, obrad con actividad, con discreción y con sigilo: nada sabré nunca, pero haced de manera que no me pongáis en un conflicto porque en ese caso tendré que arrostrar por todo: yo no quiero oponerme a lo que vosotros meditáis, pero tampoco consentiré en ser la víctima de vuestra imprudencia o de vuestra torpeza, nada más tenéis que preguntarme ¿entendéis?

—Demasiado, señor.

Aquello equivalía a una despedida: don Lope se levantó, se despidió del virrey y salió de la estancia.

—Por vida mía —exclamó el virrey cuando se encontró solo— éste es un juego peligroso; lo que me importa es no perder la cabeza, para no perder la partida y triunfar con el que triunfe; ni tengo fuerza para oponerme, ni voluntad para ayudar: Dios dispondrá lo que fuere de su agrado.

Y tocando una campanilla de plata que había sobre la mesa, hizo llamar a su secretario y comenzó su despacho del día.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker