Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Doña Inés se soñaba ya en España del brazo del Señorito, y metida otra vez en todas las intrigas de la corte; reanudando sus relaciones con Carlos II, y realizando lo que tantas veces había pensado: ser la favorita del rey.

Desde aquel punto doña Inés comenzó a hacer público su proyecto de boda con don Guillén, contóselo a Marta, a la cual no le pareció extraño, y cuando Luis entró a darle cuenta de cómo seguía doña Laura, se lo refirió también.

—Señora —díjola Luis— esa mujer come y bebe como si no estuviera en donde está.

—¿Pero nada dice?

—No señora, está enteramente fuera de su juicio; sólo se queja de cansancio, pero cree algunas veces que es porque camina demasiado…

—Bien, síguele llevando el pan y el agua porque creo que debe vivir ya muy poco…

—Dios lo permita porque ya me fastidia, y sólo por respeto a su merced no he tapiado ya enteramente…

—No, déjala… oye, Luis, ¿sabes que voy a casarme?

—Me alegro, su merced necesita un hombre que la defienda y la apoye.

—¿Y no te figuras con quién?

—No señora.

—Con don Guillén de Pereyra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker