Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Tenéis inconveniente en venir mañana temprano para que os muestre una, y me digáis si es ella?

—Ninguno.

—Bien: entonces mañana a las ocho de la mañana os espero en catedral, en la puerta de en medio, de las que miran a la plaza.

—No faltaremos.

—Tomad —dijo don Lope dando una bolsa llena de dinero al Camaleón.

—Gracias, señor; por supuesto nada diga vuestra merced al Señorito.

—¡Dios me libre!

—Muy bien, pues no faltaremos.

—Adiós —dijo don Lope levantándose.

El Camaleón tomó el velón de sebo y salió por delante alumbrando ceremoniosamente a don Lope.

Así, llegaron hasta la puerta.

—Con que adiós, y no olvidarse de la cita —dijo el joven embozándose en su larga capa.

—Pierda vuestra merced cuidado —contestó el Camaleón.

Don Lope se alejó, y el Pinacate volvió a cerrar.

—Perfectamente —exclamó con alegría el Camaleón— de un avío dos mandados; ganamos aquí una buena propina y nos vengamos del Señorito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker