Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Don Lope encontró detrás de aquella leña una especie de callejón y se entró por él resueltamente; a poco andar había una puerta que estaba abierta, y al llegar a ella escuchó tan cerca un aullido, que se creyó casi en la presencia del demonio. Los criados temblando hicieron la señal de la cruz, don Lope desnudó instintivamente su daga, pero no se detuvo y penetró en una gran bodega.

A la rojiza luz de las bujías tardó poco don Lope en comprenderlo todo.

Allí había una mujer emparedada.

El rostro de aquella desgraciada bañado por la luz, daba espanto; su pelo en confuso desorden hacía aparecer inmensa su cabeza, y muy pequeño su desencajado rostro.

Don Lope examinó con espanto aquella víctima sin poderla reconocer.

—Mallades… don Lope… la reina —dijo la mujer volviendo a reír.

—¡Doña Laura! —gritó de una manera horrible don Lope dejando caer la bujía, y llevando las manos a la frente como si quisiera contener su corazón que huía a la vista de aquel espectáculo.

Los criados acudieron al socorro de su señor, y entretanto doña Laura cantaba en voz baja los versos de Valenzuela:

—Peregrinando tierras,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker