Cónclave
Cónclave En el espejo, su reflejo le devuelve la mirada. Su piel está cetrina, marcada por el cansancio. A los 75 años, ha pasado su vida dentro de estos muros, pero por primera vez se siente un extranjero en su propia fe.
El Papa le negó su solicitud de retiro hace apenas unas semanas. “Te necesito aquí”, le dijo. Ahora, con su muerte, lo ha condenado a permanecer en Roma por más tiempo del que jamás imaginó.
Pero lo que aún no sabe es que su mayor prueba apenas comienza.
Al amanecer, Roma despierta con la noticia. Las campanas de San Pedro doblan por el Sumo Pontífice. En la plaza, peregrinos y fieles comienzan a congregarse.
Dentro del Vaticano, la lucha por el poder ya ha comenzado.
El cardenal Joseph Tremblay, camarlengo y responsable de la administración interina, convoca a los principales miembros de la Curia. Con su impecable cabello plateado y su voz medida, informa que el funeral será en seis días. La Iglesia debe mostrar unidad al mundo. Pero en privado, cada cardenal sabe que esto es solo el preámbulo de la verdadera batalla: la elección del nuevo Papa.
