Cónclave
Cónclave Los nombres comienzan a surgir en conversaciones discretas. Aldo Bellini, el intelectual progresista. Joshua Adeyemi, el carismático cardenal africano. Y Goffredo Tedesco, el patriarca de Venecia, líder de la facción tradicionalista.
Lomeli escucha los rumores y siente una punzada de inquietud. Ha conocido a estos hombres durante décadas. Ninguno es realmente digno del trono de Pedro. Pero, ¿alguna vez lo ha sido alguien?
Un documento oficial es redactado con la cronología de las últimas horas del Papa. Pero hay algo que no encaja. El Papa cenó temprano, se retiró a sus aposentos y a las 23:30 fue encontrado muerto.
Demasiado ordenado. Demasiado limpio.
Lomeli decide llamar al cardenal Tedesco en Venecia para informarle de la muerte. Pero cuando el teléfono suena y la voz del patriarca responde, su reacción es demasiado fría, demasiado breve. Como si ya supiera la noticia antes de que Lomeli la pronunciara.
Al colgar, la sospecha es una sombra en su mente.
“Esto no será un cónclave. Será una guerra.”
El cónclave es una guerra que se libra en silencio, entre oraciones y votos secretos.
