Cónclave
Cónclave A medida que los cardenales llegan al Vaticano desde todas partes del mundo, la Casa de Santa Marta se convierte en un hervidero de intrigas. 117 príncipes de la Iglesia encerrados, sin contacto con el exterior, hasta que uno de ellos se convierta en el sucesor de Pedro.
Lomeli observa las llegadas con la precisión de un cirujano. En la plaza, el pueblo reza por una elección justa. Pero aquí, dentro de estos muros, lo que está en juego es el poder absoluto sobre la Iglesia Católica.
A las 16:30, los cardenales ingresan a la Capilla Sixtina . La puerta se cierra detrás de ellos. El murmullo se apaga.
Lomeli camina hasta el altar y, con la voz firme de un hombre acostumbrado a la liturgia, proclama:
—Extra omnes.
Los asistentes laicos abandonan la sala. Ahora están solos.
El Espíritu Santo es el único testigo.
Los cardenales ocupan sus lugares en largas mesas de madera bajo la mirada severa de Miguel Ángel. Los frescos de El Juicio Final proyectan sombras sobre sus rostros. En el centro de la capilla, una urna de plata espera los votos.
