Las mujeres que aman demasiado
Las mujeres que aman demasiado Esta negación no siempre es consciente. Muchas veces toma la forma de justificación: “Está cansado”, “Tiene muchos problemas”, “No sabe cómo expresar lo que siente”. Se convierten en maestras en explicar la conducta del otro, en buscar causas externas, en disculpar lo que en el fondo saben que está mal. Se cierran a las advertencias de amigos, familiares, terapeutas. Solo ellas saben “cómo es él en el fondo”, lo que “podría llegar a ser”.
La negación también se manifiesta en una lectura selectiva de la realidad. Se recuerdan solo los momentos buenos, se exageran los pequeños gestos de ternura, y se minimizan las señales de abandono, maltrato o abuso. Se evita enfrentar el hecho de que él no llama, no se compromete, no escucha, no se queda. Se vive en un estado de espera y esperanza, donde cada migaja de afecto se convierte en un banquete emocional.
Este autoengaño no es producto de debilidad, sino de una necesidad profunda de evitar el vacío. Reconocer que la relación no tiene futuro, que no hay amor real, implicaría caer en un abismo emocional que muchas no se sienten capaces de soportar. Por eso la negación es una forma de supervivencia: mientras no se vea el daño, se puede seguir funcionando, seguir esperando, seguir amando.