Las mujeres que aman demasiado
Las mujeres que aman demasiado Pero esta negación tiene un costo: la desconexión con una misma. Para sostener la mentira emocional, se sacrifica la propia voz interior. No se confía en lo que se siente, en lo que se intuye. Se aprende a dudar de la propia percepción, a callar la incomodidad, a ignorar el dolor. Se vive una doble vida: una exterior, donde todo parece tolerable, y una interior, donde la angustia crece en silencio.
Romper la negación es uno de los pasos más difíciles del proceso de transformación. Es mirar de frente lo que se ha evitado por años. Es enfrentar la verdad: que amar así no es amor. Es solo una repetición del abandono original, una forma de revivirlo, una y otra vez. Solo cuando se quiebra esa barrera protectora, se puede comenzar a sanar. Porque ver la realidad duele, pero también libera.
Una de las consecuencias más devastadoras del amar demasiado es el abandono de una misma. La mujer que ama en exceso desplaza su atención, energía y cuidado hacia el otro, olvidándose por completo de sus propias necesidades, deseos, límites y bienestar. Se convierte en alguien que vive para complacer, sostener, esperar y sufrir, creyendo que en ese sacrificio encontrará finalmente el amor.
