Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari
Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari Jonathan se hundió en un sillón de cuero, con un whisky en la mano. Había tratado de retomar su antigua rutina: llamadas de trabajo, correos electrónicos, reuniones virtuales con su equipo. Pero nada tenía sentido. Todo se sentía… hueco.
Miró la caja en la mesa de noche. Desde que la había recibido, no había vuelto a tocarla. Como si ignorarla hiciera que todo desapareciera.
El televisor encendido mostraba imágenes de París. Una toma aérea de la Torre Eiffel, la luz dorada del atardecer reflejada en el Sena.
Jonathan sintió un vacío en el estómago.
París.
El siguiente destino en la lista de Julian.
Pero no iba a ir.
No.
Esa noche reservó un vuelo de regreso a Toronto.
En el aeropuerto, justo antes de abordar…
Un mensaje iluminó la pantalla de su teléfono. Un número desconocido.
"Si tomas ese vuelo, perderás la única oportunidad de entender quién eres realmente."
Jonathan sintió un escalofrío. Miró a su alrededor, pero nadie parecía prestarle atención.
Respiró hondo.
El altavoz anunció la última llamada para abordar.