Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari
Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari La puerta se abrió antes de que tocara el timbre. Julian Mantle seguÃa teniendo esa mirada intensa, como si viera cosas que los demás no podÃan.
—Pasa, muchacho —dijo Julian, con una sonrisa que no ocultaba la seriedad en sus ojos—. Tenemos mucho de qué hablar.
Jonathan no lo sabÃa, pero su vida estaba a punto de romperse en mil pedazos.
El aire dentro de la casa de Julian Mantle era distinto. No olÃa a dinero ni a éxito, sino a incienso y libros viejos. En las paredes, en lugar de diplomas y fotos con jueces y polÃticos, habÃa imágenes de montañas, templos y frases escritas en caligrafÃa elegante.
—¿Por qué estoy aquÃ, Julian? —preguntó Jonathan, cruzando los brazos.
Julian lo miró con esa calma perturbadora que hacÃa que Jonathan se removiera en su asiento.
—Porque lo necesitas.
Jonathan soltó una risa sarcástica.
—¿Qué necesito? ¿Un sermón sobre cómo dejé que la vida me aplastara? Estoy bien, Julian. Tengo un buen trabajo, una casa, una familia…
—¿Y felicidad?
La palabra se quedó flotando en el aire. Jonathan abrió la boca para responder, pero su garganta se cerró.
