Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari
Las cartas secretas del monje que vendió su ferrari —Eso pensé —dijo Julian—. Escucha, Jonathan. He descubierto cosas que pueden cambiar tu vida. Pero antes de hablar de eso, tengo una tarea para ti.
Julian se levantó y sacó una caja de madera de un mueble tallado a mano. La colocó sobre la mesa y la abrió. Dentro, habÃa un viejo mapa y ocho sobres sellados con cera roja.
—Quiero que viajes por el mundo y recojas algo por mÃ.
Jonathan frunció el ceño.
—¿Qué? ¿Te volviste loco? Tengo una empresa que manejar, un hijo, una vida… No puedo simplemente irme.
Julian sonrió.
—Exactamente.
Jonathan sintió que la sangre le hervÃa. Se puso de pie.
—Esto es una pérdida de tiempo.
Julian lo dejó caminar hasta la puerta antes de decir:
—Si no lo haces, te arrepentirás.
Jonathan se detuvo, con la mano en el picaporte.
—No te das cuenta todavÃa, pero te estás ahogando —continuó Julian—. Y este viaje puede ser la única oportunidad que tengas de respirar de nuevo.