Instrucciones para salvar el mundo
Instrucciones para salvar el mundo —Tú estás roto, pero no muerto —le dice.
Daniel empieza a escribir poemas. SÃ, poemas. Algo dentro de él se rebela contra la apatÃa. Y aunque se burla de sà mismo, Soraya le sonrÃe. Por primera vez, lo ve como algo más que un cliente.
Cerebro empieza a atar cabos. El asesino tiene un patrón. Hay lógica detrás del horror. Y eso la obsesiona.
Son pasos mÃnimos, casi invisibles. Pero cada uno de ellos representa una grieta en la coraza del dolor. Los personajes comienzan a rozar algo parecido al consuelo. A la posibilidad, remota, de que aún quede algo bueno.
Pero la ciudad no duerme. Y lo peor aún está por venir.
Una mujer aparece muerta. Otra más. Pero esta vez, la escena es distinta: el cuerpo ha sido dispuesto con un cuidado ritual, una especie de macabro respeto. Nadie lo dice en voz alta, pero está claro. El asesino está jugando.
