Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Dice Chardin que en la India los comerciantes, dándose la mano y modificando sus atuendos de un modo que nadie puede advertir, tratan en público, pero en secreto, todos sus asuntos sin decir una palabra. Suponed ciegos, sordos y mudos a esos comerciantes, no por ello dejarán de entenderse; lo cual muestra que de los dos sentidos por los que estamos activos, uno sólo bastaría para formarnos un lenguaje.
Parece incluso por las mismas observaciones que la invención del arte de comunicar nuestras ideas depende menos de los órganos que nos sirven a esa comunicación que de una facultad propia del hombre, que le hace emplear sus órganos a ese fin y que, de faltarle éstos, la haría emplear otros con el mismo propósito. Dad al hombre una organización tan burda como gustéis: adquirirá sin duda menos ideas; pero basta que exista un medio de comunicación entre él y sus semejantes por medio del cual uno pueda actuar y el otro sentir, para que logren comunicarse tantas ideas como tengan.