Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Espero que muchos de sus gramáticos, convencidos de que los acentos señalan la elevación o el descenso de la voz, protesten por esta paradoja, y en lugar de poner más cuidado en la observación de la experiencia, crean marcar mediante las modificaciones de la glotis esos mismos acentos que producen únicamente variando la abertura de la boca o la de la lengua. Empero, lo que tengo que decirles para verificar la experiencia y volver incuestionable mi prueba es esto:
Tomad exactamente con la voz el unísono de algún instrumento de música; y, sobre ese unísono, pronunciad una tras otra todas las palabras francesas más diversamente acentuadas que os sea posible reunir: como aquí no se trata del acento oratorio sino solamente del acento gramatical, no es necesario que esas diversas palabras tengan un sentido en conjunto. Al hablar así, observad si no marcaría con el mismo sonido todos los acentos, tan sensibles, tan nítidamente como si los pronunciarais sin dificultad variando el tono de voz. Ahora bien, supuesto ese hecho, y es incontestable, afirmo que, ya que todos vuestros acentos se expresan sobre el mismo tono, no señalan en consecuencia sonidos diversos. No me imagino qué se puede responder a eso.