Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Quien deseó que el hombre fuese social tocó con el dedo el eje del globo y lo inclinó sobre el eje del universo. Por ese ligero movimiento, veo cambiar la faz de la Tierra y decidirse la vocación del género humano; oigo a lo lejos los gritos de alegría de una multitud insensata; veo levantarse palacios y ciudades, veo nacer las artes, las leyes, el comercio; veo que los pueblos se forman y se extienden, se disuelven, se suceden como las olas del mar; veo que los hombres, reunidos sobre algunos puntos de su residencia para devorarse ahí en abierta reciprocidad, hacen un horrible desierto del resto del mundo, digno momento de la unión social y de la utilidad de las artes.
La tierra nutre a los hombres; pero cuando las primeras necesidades los han diseminado, otras necesidades los reúnen, sólo entonces hablan y hacen hablar de ellos. Para no encontrarme en contradicción, hay que darme tiempo de explicarme.