Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas En fin, acaso a fuerza de progresar, se llegará a la experiencia del prisma. De inmediato, algún artista célebre construiría un hermoso sistema. Señores, les diría, para filosofar bien es preciso remontarse a las causas físicas. Esta es la descomposición de la luz; éstos son los colores primitivos; éstas sus relaciones, sus proporciones, éstos los principios genuinos del placer que os procura la pintura. Dibujo, representación, figura —todas esas misteriosas palabras— son pura charlatanería de los pintores franceses, quienes mediante sus imitaciones, se imaginan traducir yo no sé qué movimientos del alma, cuando se sabe que solamente hay sensaciones. Se dicen maravillas de sus cuadros; pero ved mis tonos.
Los pintores franceses, añadiría, quizá han observado el arco iris; han podido recibir de la naturaleza cierto gusto por los matices y cierto sentido del color. Pero yo os he mostrado los verdaderos y grandes principios del arte. ¡Qué digo del arte!, de todas las artes, señores, de todas las ciencias. El análisis de los colores, el cálculo de las refracciones del prisma os dan las únicas relaciones exactas que sea posible encontrar en la naturaleza, la regla de todas las relaciones. Ahora bien, todo en el universo no es más que relación. Así que cuando se sabe pintar, se sabe todo; todo se conoce cuando se conoce cómo disponer los colores.