Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas La armonía sola es insuficiente para las expresiones que al parecer dependen exclusivamente de ella. El trueno, el murmullo de las aguas, los vientos, las tempestades, se transmiten mal por medio de simples acordes. Hágase lo que se haga, el ruido aislado no dice nada al espíritu, es preciso que los objetos hablen para hacerse oír; en toda imitación, es preciso que una suerte de discurso remplace a la voz de la naturaleza. Se engaña el músico deseoso de transmitir el ruido con el ruido; no conoce ni la fuerza ni la debilidad de su arte; juzga sin gusto y sin inteligencia. Enseñadle que debe transmitir el ruido por medio del canto y que, si hiciese croar ranas, sería necesario que las obligara a cantar; pues no basta con que imite, es necesario que conmueva y halague, sin lo cual su insípida imitación no es nada, y si no despierta el interés de nadie no suscita ninguna impresión.