Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Si el mayor imperio que sobre nosotros tienen las sensaciones no se debe a causas morales, ¿por qué entonces somos tan sensibles a impresiones inexistentes para un bárbaro? ¿Por qué nuestras músicas más conmovedoras sólo son un ruido vano para el oído del Caribe? ¿La naturaleza de sus nervios es distinta a la de los nuestros? ¿Por qué no se conmueven del mismo modo?, ¿o por qué esas mismas conmociones afectan tanto a unos y tan poco a los otros?
Se cita como prueba del poder físico de los sonidos la curación de la picadura de tarántula. Ese ejemplo prueba todo lo contrario. No son necesarios ni sonidos absolutos ni tonadas para curar a quienes fueron picados por ese insecto; cada cual precisa aires de una melodía que le sea conocida y frases que comprenda. El italiano requiere tonadas italianas; al turco le harían falta tonadas turcas. Cada cual solamente se ve afectado por los acentos que le son familiares; sus nervios se prestan tanto como el espíritu los predispone: es necesario que oiga la lengua que se le habla para que lo que se le dice lo ponga en movimiento. Se dice que las cantatas de Bernier curaron de fiebre a un médico francés pero la habrían producido en un músico de cualquiera otra nacionalidad.