La desigualdad entre los hombres
La desigualdad entre los hombres El naciente gobierno no tuvo forma regular y constante. La falta de filosofía y de experiencia sólo dejaba ver las dificultades presentes, y no se pensaba en remediar las otras sino a medida que se presentaban. A pesar de todos los esfuerzos de los más sabios legisladores, el estado político permaneció siempre imperfecto porque era en gran parte la obra del azar, y, mal empezado, al descubrirse con el tiempo sus defectos y sugerir los remedios pertinentes, nunca pudieron corregirse los vicios de su constitución; se le reformaba sin cesar, cuando hubiera sido necesario empezar por renovar el aire y separar los viejos materiales, como hizo Licurgo en Esparta, para construir en su lugar un buen edificio.