Juliette o Las prosperidades del vicio
Juliette o Las prosperidades del vicio —Ocultártelas, ¡nunca!, mi confianza será completa; serás dueño de mis pensamientos como de mi vida; no nacerá en mi corazón ningún deseo que no te comunique, ningún goce que no compartas… Pero, Noirceuil, tengo que pedirte un favor más: la amiga de aquella de mis mujeres que me ha traicionado presentándome a ese Lubin excita poderosamente mi venganza; quiero que la castigues cuando lleguemos.
—Dame su nombre y su dirección —dice Noirceuil—, mañana estará en la cárcel para el resto de sus dÃas.
Entramos en la casa.
—Aquà está Juliette —dice Noirceuil presentándome a su mujer, cuyo aspecto era frÃo y circunspecto—. Esta encantadora criatura —prosiguió mi amante— habÃa sido vÃctima de la calumnia; es la muchacha más honrada del mundo, y os ruego, señora, que continúen las consideraciones que le debéis por más de una razón.