Juliette o Las prosperidades del vicio
Juliette o Las prosperidades del vicio —¿Qué es esto? —dice el ministro—, acabamos de analizar el infierno, ¿y vienes tú a darme la ocasión de merecerlo un poco?
—No dependerá más que de ti —dice Noirceuil—, y puedes condenarte a las mil maravillas con este hermoso niño: sólo para eso lo traigo aquÃ. Es el hijo de la marquesa de Rose, a la que hace ocho dÃas hiciste meter en la Bastilla, bajo el vano pretexto de conspiración y que, me imagino, no tenÃa otro fin que conseguirte dinero y el goce de este hermoso muchacho. La marquesa, enterada de nuestras relaciones, me ha implorado, me he conseguido una orden de tus funcionarios para verla y hemos charlado esta mañana. Este es el resultado de mi negociación —dice Noirceuil empujando al joven Rose a los brazos del ministro—: Jode y firma; tengo más de cien mil escudos para darte.
—Es guapo —dice Saint-Fond, besando al joven—… demasiado guapo; pero llega en un mal momento… hemos hecho horrores; estoy saciado.
—TranquilÃzate sobre eso —dice Noirceuil— y encontrarás en los encantos de este muchacho todo lo que te haga falta para devolverte a la vida.