Juliette o Las prosperidades del vicio
Juliette o Las prosperidades del vicio Rose y Noirceuil, que no habÃan comido, se sentaron a la mesa; en cuanto acabaron, Saint-Fond dice que querÃa que yo fuese la tercera en los placeres que él se prometÃa con este joven y que Noirceuil se acostase con Clairwil. Este arreglo pareció gustar a ambos y se retiraron.
—Necesitaré muchas cosas —dice Saint-Fond, en cuanto estuvimos los tres solos—, y por muy guapo que sea este hermoso muchacho, creo que me costará mucho trabajo que se ponga recta: quÃtale sus pantalones, Juliette, levanta su camisa sobre sus riñones, dejando caer agradablemente sus pantalones debajo de las piernas; amo con locura esta forma de ofrecer el culo.
Y como el que yo presentaba era verdaderamente delicioso, Saint-Fond, masturbado por mÃ, lo besa fuerte durante un buen rato excitando el miembro del joven al que pronto vimos en el más brillante estado.
—Chúpalo —me dice mi amante—, yo voy a acariciarlo; durante ese tiempo hay que hacerle descargar entre los dos.
A continuación Saint-Fond, celoso del semen que yo iba a chupar, quiso cambiar de lugar conmigo, lo que se hizo tan bien que apenas tuvo el miembro del joven en la boca, se la sentà llena de la más abundante eyaculación; la tragó.