Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor O
EL FATALISMO
El señor de Courval acababa de cumplir cincuenta y cinco años; fresco, con buena salud, aún podía apostar por otros veinte años de vida. No habiendo tenido más que disgustos con una primera mujer que hacía mucho tiempo le había abandonado para entregarse al libertinaje, y debiendo suponer a esta criatura en la tumba según los testimonios menos equívocos, pensó en unirse por segunda vez a una persona razonable que, por la bondad de su carácter y por la excelencia de sus costumbres, lograse hacerle olvidar sus primeras desgracias.