Los Crímenes del amor

Los Crímenes del amor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Desdichado con sus hijos lo mismo que con su esposa, M. de Courval, que sólo había tenido dos, una niña que había perdido muy joven, y un niño que a la edad de quince años le había abandonado como su mujer, y desgraciadamente por los mismos principios de desenfreno, y no creyendo que ningún suceso debiera encadenarlo nunca a semejante monstruo, M. de Courval, digo, pensaba en consecuencia desheredarlo y dar sus bienes a los hijos que esperaba obtener de la nueva esposa que deseaba tomar. Poseía quince mil libras de renta; dedicado en el pasado a los negocios, ese capital era el fruto de su trabajo, y las gastaba como hombre honesto con algunos amigos que lo apreciaban, lo estimaban y lo veían tan pronto en París, donde ocupaba un bonito apartamento en la calle Saint-Marc, como, con más frecuencia todavía, en una pequeña finca deliciosa, cercana a Nemours, donde M. de Courval pasaba los dos tercios del año.

Este hombre honrado confió el proyecto a sus amigos y, viéndolo aprobado por ellos, les rogó con insistencia que se informaran, entre sus relaciones, sobre una persona de treinta a treinta y cinco años, viuda o soltera, que pudiera cumplir su propósito.

Dos días después, uno de sus antiguos cofrades fue a decirle que creía haber encontrado decididamente lo que le convenía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker