Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor Novela trágica
Instruir al hombre y corregir sus costumbres, tal es el único propósito que nos proponemos en esta historia. Que se convenzan, leyéndola, de la magnitud del peligro, siguiendo los pasos de quienes se permiten todo para satisfacer sus deseos. Ojalá se convenzan de que la buena educación, las riquezas, los talentos y los dones de la naturaleza sólo sirven para extraviarnos cuando la moderación, la buena conducta, la prudencia y la modestia no los apuntalan o realzan su valor: ésas son las verdades que vamos a poner en práctica. Que se nos perdonen los monstruosos detalles del horrible crimen del que nos vemos obligados a hablar; pero ¿es posible hacer detestables semejantes extravíos si no tenemos el valor de mostrarlos al desnudo?[121]
Es poco frecuente que todo concuerde en un mismo ser para conducirle a la prosperidad. ¿Le favorece la naturaleza? Entonces la fortuna le niega sus dones. ¿Le prodiga ésta sus favores? La naturaleza le habrá maltratado; parece como si la mano del cielo hubiera querido, tanto en cada individuo como en sus más sublimes operaciones, hacernos ver que las leyes del equilibrio son las leyes primeras del universo, las que regulan al mismo tiempo todo lo que sucede, todo lo que vegeta y todo lo que respira.