Los CrÃmenes del amor
Los CrÃmenes del amor Franval, residente en ParÃs, donde habÃa nacido, poseÃa, además de cuatrocientas mil libras de renta, el mejor porte, la FisionomÃa más agradable y los talentos más variados; pero bajo esta seductora envoltura se ocultaba toda suerte de vicios y, desgraciadamente, aquellos cuya adopción y práctica llevan enseguida al crimen. Un desorden de imaginación, superior a cuanto pueda describirse, era el principal defecto de Franval; y de ese defecto nadie se corrige; la disminución de las fuerzas aumenta sus efectos; cuanto menos se puede, más se intenta; cuanto menos se actúa, más se inventa; cada edad aporta ideas nuevas, y la saciedad, lejos de enfriar, sólo prepara refinamientos más funestos.
Ya lo hemos dicho, todos los encantos de la juventud, todos los talentos que la adornan, Franval los poseÃa en abundancia; pero lleno de menosprecio hacia los deberes morales y religiosos, a sus educadores se les habÃa vuelto imposible hacerle adoptar ninguno[122].